Puedes correr, trotar o andar, da igual, lo importante es que lo hagas por una ilusión.

Hasta que no te valores a ti mismo no valoraras tu tiempo. Y hasta que no valores tu tiempo no harás nada con él.

La tragedia en la vida no consiste en no alcanzar tus metas. La tragedia en la vida es no tener metas que alcanzar. Benjamin E. Mays

Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.

A veces, no hay una próxima vez, una segunda oportunidad, no hay un tiempo muerto. A veces… es ahora o nunca.

El recuerdo es el único paraíso del que no podemos ser expulsados, por eso tenemos que luchar por ser recordados.

Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha.

Y eso lo aprendí a base de golpes, de suerte, que armarse de valor es el mayor escudo para hacerse fuerte

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento

El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.

martes, 19 de septiembre de 2017

Glaciar de Argentière

En el Valle de Chamonix hay decenas de sitios y lugares a los que dedicarle una jornada de esfuerzo, uno de ellos es el glaciar de Argentière. Para llegar hasta el, si venimos desde la localidad de Chamonix, hay que tomar el autobús número 2, hasta la estación del telecabina Les Grands Montets, a la entrada del pueblo de Argentière. Desde el mismo aparcamiento encontramos un panel y señales que nos marcan la dirección del sendero que sube hasta la estación intermedia de La Croix de Lognan (1.975m), dejando a nuestra derecha el edificio de la de la propia estación de esquí. La subida se realiza caminando por una pista amplia, paralelos en todo momento al torrente de Les Aillires, que tributa al río Arve y el desnivel superado es de unos 1.000 metros.


Desde la estación intermedia siguen las señales en dirección Sur hasta el Point de Vue, un mirador del glaciar, pasando cerca del Chalet de Lognan (refugio), que tiene una espectacular terraza hacia la lengua del Glaciar. La primera impresión al llegar al mirador es de grandeza, los seracs de hielo nos dejarán boquiabiertos, la punta del glaciar parece haber sido cortada con un cuchillo. Estamos ante uno de los glaciares más espectaculares de Alpes, nace a 3.000 metros de altitud, y hace apenas 2 siglos la lengua llegaba al pueblo que le da nombre.


El espectáculo es asombroso sobre todo por las dimensiones de la vista, y por las formas caprichosas y quebradas que tiene el glaciar. Estamos presenciando una masa de hielo de millones de años, enmarcado en un circo entre grandes montañas. Aunque la climatología no me acompañó, durante el camino y desde el mirador se puede observar los picos de l'Aiguille du Chardonet como primer pico gigantesco a nuestra izquierda, l'Aiguille d'Argentiere en segundo plano también a la izquierda, a la derecha se ven l'Aiguille des Grands Montents y al fondo el Mont Dolent.


No es suficiente con quedarse en el mirador, hay que avanzar para pasar de la roca al hielo. Desde que pisamos el hielo, nos separan unos 5 kilómetros del Refugio de Argentière, era mi objetivo llegar hasta el, pero el día se cerró y empezó a nevar, el tiempo por la tarde empeoraría, así que tras 1 kilómetro más o menos decidí darme la vuelta. Estas formaciones de hielo están vivas, y en constante movimiento, es normal estar escuchando crujidos, forma parte del espectáculo. Para andar por el Glaciar he utilizado los crampones de zapatillas Climbing Technology Ice Traction.


Es imposible describir con palabras, todo el paisaje es un sentimiento. Como diría Unamuno: "El sentimiento por la Naturaleza es la más refinada expresión de la Civilización. El cuerpo se limpia y restaura con el aire sutil de las alturas, y el alma se limpia y restaura con el silencio de las cumbres".

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lunes, 4 de septiembre de 2017

Monte Le Buet - 3096 metros

En una fría y lluviosa mañana en Chamonix, de esas que abundan y te impiden hacer actividades de mayor compromiso, decidí buscar una montaña a la que pudiera llegar corriendo, donde la distancia a recorrer fuera mayor de 20 kilómetros. El Monte Le Buet tiene una altitud de 3.096 metros, había leído que desde la cima hay unas vistas bastante bonitas sobre el Mont Blanc y el Matterhorn, se encuentra dentro de la Reserva Natural "Le Vallon de Berard" de 539 hectáreas. Fue creado en 1992, es la última de las 9 reservas en la región de Haute-Savoie y se encuentran todos los diferentes tipos de vida y fauna alpina representativos en los Alpes como por ejemplo la Epilobium o el Ibex Alpino.


La ruta normal parte desde la bonita aldea de Le Buet, un pequeño pueblo cerca de Vallorcine, al otro extremo del Valle de Chamonix, donde sólo se puede acceder por tren o coche. Desde la propia estación de tren, parte el sendero que sube abruptamente bosque arriba, primero entre coníferas, siempre con tres señales indicativas del camino a recorrer; hacia la Cascada, el refugio de Pierre Bérard y Mont Buet. A la Cascada se accede a poco de comenzar el sendero, a continuación se cruza el río por un par de puentes y sin dar descanso se flanquea las montañas por la derecha, a media ladera, para llegar hasta el refugio, que se encuentra a 1.900 metros. Desde allí se continua por la derecha, donde se abandona el color verde y entra en escena la piedra desnuda, dejando un aspecto desolador y lunar.


Para ir al Col du Salenton a 2.526 metros, hay que desviarse de la ruta hacia la izquierda, con buen tiempo merece la pena ir para contemplar las vistas del Valle Diosaz en tierras Suizas, son 50 metros más arriba, para seguir hacia el Monte Le Buet, es en dirección Norte. Este collado es muy usado para realizar travesías con esquís, por el punto estratégico donde se encuentra. El camino discurre en primer lugar por un terreno inerte para posteriormente convertirse en un caos de bloques de piedra.

La montaña no abandona en ningún momento su pendiente, hay que disminuir el ritmo cuando se alcanza una zona de zig-zag para superar la pendiente. La antena de arriba marca el final de la cresta conocido como la Arista de Mortine, y está en un lugar maravilloso con vistas en tres direcciones sobre 3.000 metros. La última parte de la cumbre es un paseo sobre una ancha cresta hasta el montículo de piedras. Las vistas desde la cumbre del Mont Buet tienen que ser espectaculares, desde Aiguille de Le Tour, Aiguille d’Argentière, las Grandes Jorasses, Dent du Gegant, las Aiguilles Rouges en primer plano o el mismísimo Mont Blanc. Han sido 1.800 metros de desnivel positivo, bajo una cortina fina de agua y sobre una niebla espesa, muy triste al no poder disfrutar de la panorámica.


El Ibex Alpino o Capra Ibex, pertenece a la familia de las cabras salvajes. En su hábitat, los Alpes, vive en alturas de hasta 3.500 m. Se alimenta de pastos y hierbas, arbustos pequeños y brotes de árboles. Los machos alcanzan una altura promedio de 95 cm., las hembras un promedio de 80 cm. Mientras que las hembras están bien desarrolladas, pues pesan unos 45 kg., los machos pueden alcanzar hasta 110 kg. De estos 110 kg, los cuernos curvos pueden crecer tan grandes como 1 metro, y pesar unos 2,5 kg. Las cabras machos sólo se unen a las manadas de hembras de 10 a 20 animales por apareamiento a principios de invierno.


Impresionante la pasarela metálica que cuelga sobre la garganta del río para contemplar la cascada, justo encima se encuentra un restaurante donde poder tomar algo. Según cuenta la leyenda, en 1873, el falsificador Farinet, una especie de Robin Hood local que compartía su dinero falso con los pobres, se escondió en la cueva detrás de la cascada para escapar de las fuerzas de policía.


Sin lugar a dudas es una ruta muy recomendada, el cual me recuerda a los Pirineos, no es zona de remolques mecánicos, tiene un toque de aspecto salvaje, con el cruce de un gran río, una gran cascada. Siempre rodeados de afiladas montañas como son las Agujas Rojas y sus pequeños glaciares, aún con el mal día que me hizo, pude sentir la gran belleza de este lugar. Yo realicé la ruta sólo sabiendo el punto de partida, no tiene perdida porque todo está bastante señalizado, es verdad que en la parte de arriba con tanta niebla, tiene que prestar más atención al camino para no perderme, si quereis descargar el track de wikiloc, lo podéis hacer desde aquí.

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viernes, 25 de agosto de 2017

Reflexiones: Una noche en Arthur's Seat

Siempre recordaré aquella noche del 2014 en la colina de Arthur's Seat, un volcán ya extinto desde donde se puede contemplar las maravillosas vistas de Edimburgo y The Lothians. Llegar hasta este lugar es sencillo, tan solo hay que recorrerse toda la Royal Mile hasta llegar al palacio de Holyrood y desde este caminaremos durante 5 minutos tomando la calle hacía la derecha. En cuanto estéis a los pies de la colina, hay una ruta bien marcada por una ladera con bastante desnivel. El atardecer con los tonos dorados que me dejó la luz solar desde allí fue espectacular...
En aquel lugar pude indagar qué es esencial para mí, más allá de las exigencias del entorno social, en esa soledad existencial, la que no desaparece, la que no se detiene. Es ahí cuando nos problematizamos, en el encuentro con lo propio, con lo finito, con lo real. Desconfiamos de lo que es misterio, pero no podemos hacerlo de otra manera, no podemos pretender estar en el misterio, aquel que no se cuestiona sino que se asume, que nos abarca. Es en la soledad existencial que está la consciencia de ser quienes somos, la consciencia de que somos lo que hemos decidido hacer de nosotros, la consciencia de nuestras posibilidades, la consciencia de poder ser algo diferente de lo que elegimos ser. La soledad nos arroja a una tremenda contrariedad, en la que enfrentamos todo aquello que no somos, desde un ser creído, feliz y seguro: pura ilusión. He podido comprobar como las personas prefieren estar debajo de un techo, en lo seguro, lo conocido, en vez de estar en la intemperie. Pero, ¿qué pasa en la intemperie? Esa agresiva incertidumbre de estar a expensas del mundo, no hay resguardo pues todo es cuestionado. Y creemos que el mundo nos tiene manía, lo increpamos, lo maldecimos y nos creemos destinatario de una fuerza que está en nuestra contra, que nos dice que debemos ser menos ostentosos y presumido. Es ahí en la intemperie, dónde ser lo que somos y darnos cuenta de lo que somos (y no sólo eso, sino que también darnos cuenta que nos damos cuenta) arrolla nuestras creencias, nuestro hogar, donde un simple cambio de color en el cielo nos muestra una hermosa y sublime liberad.

¿Ver amanecer o dormir? ¿Ser o no ser? ¿Ahora o después? No hay resolución de nuestros dilemas, no se resuelven de una vez para siempre… sólo hay elección ante ellos.